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Estrés

Última actualización: 03-dic-2023 5:35:43

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El estrés es la respuesta del cuerpo y la mente a situaciones o exigencias difíciles. El estrés puede manifestarse en respuestas físicas, mentales o emocionales. Estas respuestas pueden incluir tensión muscular, ansiedad y dificultades para dormir. Hay muchas técnicas que pueden ayudar a reducir el estrés, como la actividad física regular, el contacto con amigos y familiares y el establecimiento de límites.

El estrés explicado

El estrés es una experiencia habitual en los ajetreados estilos de vida modernos, y sus implicaciones mentales y físicas van más allá de la simple sensación de agobio o ansiedad.

El estrés es una respuesta física y emocional natural a los retos de la vida. Ya se trate de un plazo inminente en el trabajo, de problemas de pareja o de problemas de salud, es probable que todo el mundo experimente estrés en algún momento.

Es vital comprender el estrés porque afecta significativamente al bienestar y puede comprometer la salud mental y física.

En esencia, el estrés es la reacción del organismo ante cualquier cambio que requiera un ajuste o una respuesta.

Es la sensación que uno tiene cuando se enfrenta a situaciones desconocidas, desafiantes o amenazantes. Esta reacción puede ser física, mental o emocional.

Pero no todo el estrés es igual: existe el estrés agudo y el estrés crónico.

Estrés agudo frente a estrés crónico

Cuando el organismo se enfrenta al estrés o a una situación amenazante, reacciona con lo que se conoce como respuesta al estrés.

La respuesta al estrés también se denomina respuesta de lucha o huida y está regulada por el sistema nervioso simpático.

El estrés agudo describe el estrés a corto plazo que aparece rápidamente y suele desaparecer con la misma rapidez. Este tipo de estrés es el que se suele sentir justo antes de dar un discurso en público o de evitar por los pelos una colisión mientras se conduce.

El estrés crónico es un tipo de estrés que persiste durante periodos más prolongados. Este tipo de estrés suele estar causado por situaciones estresantes continuas, como preocupaciones económicas, problemas de salud a largo plazo o dificultades en las relaciones. Si no se aborda con rapidez, el estrés crónico puede provocar problemas de salud.

Causas del estrés

causas comunes de estrés

Numerosos factores pueden contribuir al estrés. A veces, las causas del estrés pueden ser evidentes, como un acontecimiento vital importante, y otras veces pueden ser presiones más sutiles de la vida cotidiana que se acumulan con el tiempo. Algunos factores estresantes importantes son:

  • Los cambios importantes en la vida, incluso los positivos, como una boda o la llegada de un nuevo bebé, pueden provocar estrés.
  • Perder un empleo
  • Divorcio
  • La muerte de un ser querido

Los factores estresantes del día a día, como los atascos de tráfico, las presiones laborales o las responsabilidades familiares, pueden ser una fuente constante de estrés.

Los factores ambientales también influyen en la acumulación de estrés. El ruido excesivo, el hacinamiento y la contaminación pueden contribuir a elevar los niveles de estrés.

Los factores personales también pueden contribuir significativamente al estrés, como las inseguridades, los miedos o los recuerdos de acontecimientos traumáticos pueden desencadenar estrés, aunque no sean inmediatamente relevantes.

Enfrentarse a un problema de salud grave, ya sea personal o familiar, puede provocar un estrés elevado.

Hormonas del estrés: El sistema de alarma del cuerpo

Las hormonas del estrés se liberan en el organismo cuando éste se enfrenta a amenazas o retos percibidos. Las hormonas del estrés son cruciales en la respuesta inmediata de nuestro cuerpo a estas amenazas.

Las glándulas suprarrenales producen hormonas del estrés, principalmente cortisol y adrenalina. Estas hormonas preparan a nuestro cuerpo para hacer frente a las amenazas, lo que suele denominarse respuesta de "lucha o huida".

Adrenalina

La adrenalina se considera la respuesta inicial de las hormonas.

Cuando se produce un acontecimiento estresante, la adrenalina aumenta nuestro ritmo cardíaco, eleva nuestra tensión arterial y potencia las reservas de energía.

La adrenalina es la responsable de que el corazón se acelere, las palmas de las manos suden y aumente la frecuencia respiratoria cuando nos enfrentamos a una situación estresante.

Cortisol

A menudo etiquetada como la principal hormona del estrés, el cortisol aumenta los azúcares en el torrente sanguíneo, potencia el uso de glucosa por parte del cerebro y aumenta la disponibilidad de sustancias que reparan los tejidos.

Además, el cortisol disminuye funciones no esenciales, como los sistemas digestivo y reproductor, y se comunica con el cerebro para modular el estado de ánimo y la motivación.

Importancia de las hormonas del estrés

A corto plazo, estas hormonas del estrés son útiles y esenciales. Preparan a nuestro organismo para hacer frente a amenazas inmediatas, garantizando que el cuerpo esté alerta y listo para actuar.

Sin embargo, cuando estamos sometidos a un estrés prolongado, estas hormonas se liberan continuamente debido al estrés crónico; pueden causar estragos en casi todos los sistemas de nuestro organismo.

La exposición prolongada al cortisol y otras hormonas del estrés puede alterar casi todos los procesos de nuestro organismo, aumentando el riesgo de numerosos problemas de salud, desde enfermedades cardiacas y aumento de peso hasta un sistema inmunitario debilitado.

Equilibrio hormonal

Aunque la mayoría de las personas no pueden eliminar el estrés, es fundamental controlar sus niveles.

Al controlar el estrés de forma natural, se pueden equilibrar las hormonas, lo que permite que nos ayuden en momentos de necesidad sin dejar que abrumen nuestro sistema.

Entender las hormonas del estrés ayuda a comprender por qué la gestión del estrés tiene que ver con el bienestar mental y la salvaguarda de la salud física. Es un equilibrio delicado, pero con concienciación y medidas proactivas se puede conseguir.

Síntomas y signos de estrés

Reconocer los signos del estrés es el primer paso para controlarlo. Aunque cada persona reacciona al estrés de forma diferente, hay signos físicos, emocionales y conductuales comunes a los que hay que estar atento:

Síntomas físicos

Existen muchos síntomas físicos del estrés, tanto agudos como crónicos. Algunos síntomas agudos del estrés son:

  • Respiración rápida
  • Dolor torácico
  • Hipertensión arterial
  • Aumento de la frecuencia cardíaca

Algunos síntomas del estrés crónico son

Síntomas emocionales

Algunos síntomas emocionales del estrés son la sensación de agobio o preocupación constante, la irritabilidad o los cambios de humor, y la dificultad para concentrarse o tomar decisiones.

El estrés crónico puede provocar síntomas como ansiedad, ataques de pánico, depresión o aislamiento.

Síntomas conductuales

Algunos síntomas conductuales del estrés incluyen cambios en el apetito, como no comer o comer en exceso.

Las personas sometidas a mucho estrés pueden empezar a procrastinar o evitar responsabilidades. Algunas personas pueden consumir alcohol, cigarrillos o drogas para sobrellevarlo.

El estrés crónico también puede provocar alteraciones en los patrones de sueño, como desarrollar insomnio o dormir en exceso.

Estos síntomas conductuales pueden poner en peligro la salud mental y física. Cuando uno nota estos síntomas, dar un paso atrás y evaluar la causa raíz de estos comportamientos es beneficioso.

Aunque es normal sufrir estrés de vez en cuando, el estrés constante o extremo plantea muchos problemas de salud física y mental.

Efectos del estrés prolongado

Cuando el estrés se convierte en una constante en la vida de una persona, sus efectos son importantes. La exposición prolongada a ese estrés puede afectar profundamente a su salud mental y física.

Repercusiones en la salud física

El estrés puede tener efectos negativos en el sistema nervioso de una persona. Cuando una persona experimenta estrés, su cuerpo se inunda de hormonas del estrés.

Con el paso del tiempo, este aumento de la actividad hormonal puede dar lugar a complicaciones en el sistema nervioso y a un estado de alerta constante que, en última instancia, conduce al agotamiento de los recursos del organismo.

El estrés crónico puede repercutir negativamente en la salud del corazón, ya que puede causar hipertensión crónica, lo que puede aumentar el riesgo de infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares.

El estrés continuo debilita el sistema inmunitario, haciendo que el cuerpo sea susceptible a infecciones y enfermedades.

El estrés puede afectar al aparato digestivo y provocar dolores de estómago, náuseas o afecciones graves como úlceras y síndrome del intestino irritable.

El estrés crónico afecta a la libido y provoca otros problemas reproductivos tanto en hombres como en mujeres.

En los hombres, el estrés persistente puede disminuir los niveles de testosterona, lo que puede provocar una reducción del deseo sexual. Del mismo modo, en las mujeres, el estrés continuado puede alterar el equilibrio hormonal, provocando ciclos menstruales irregulares y posibles dificultades de fertilidad.

Repercusiones en la salud mental

El estrés constante es un factor primordial para desarrollar o agravar los trastornos de ansiedad y la depresión.

La activación prolongada de los sistemas de respuesta al estrés del organismo puede perturbar el equilibrio de los neurotransmisores y alterar la química cerebral, lo que aumenta considerablemente la vulnerabilidad a estos trastornos mentales.

El estrés también puede provocar agotamiento mental, haciendo que las tareas cotidianas parezcan insuperables e influyendo negativamente en el funcionamiento diario de una persona.

El estrés también puede provocar irritabilidad, lo que puede tensar las relaciones con la familia, los amigos y los compañeros.

Técnicas de gestión del estrés

La gestión del estrés es algo más que encontrar formas de relajarse. Se trata de establecer rutinas, fijar límites y adoptar hábitos saludables para mantener una vida equilibrada.

Tomando medidas proactivas para reducir el estrés ahora, se pueden reducir los efectos nocivos del estrés y mejorar nuestra capacidad para afrontar los retos de la vida.

Para gestionar eficazmente el estrés, primero hay que reconocer su origen. Una vez identificada la causa del estrés, pueden empezar a abordarla.

Para algunos, esto puede significar reorganizar los horarios de trabajo o poner límites a los compromisos. Para otros, puede implicar buscar el apoyo de amigos, familiares o profesionales.

Actividad física

La actividad física es un potente aliviador del estrés. Ya sea dando un paseo a paso ligero, practicando yoga, o participando en un entrenamiento riguroso, las personas pueden liberar la tensión acumulada y mejorar su estado de ánimo moviendo el cuerpo. Algunas actividades físicas que alivian el estrés son

  • Caminar: Caminar ayuda a despejar la mente y a reducir los niveles de estrés, especialmente en un entorno natural.
  • Correr o hacer footing: Practicar ejercicios aeróbicos como correr o hacer footing libera endorfinas, que levantan el ánimo de forma natural.
  • Yoga: Practicar yoga implica adoptar determinadas posturas y movimientos, ejercicios de respiración y atención plena, lo que favorece la relajación y la reducción del estrés.
  • Pilates: Al igual que el yoga, el pilates se centra en los movimientos controlados y la respiración para aliviar el estrés y mejorar la flexibilidad.
  • Tai Chi: La práctica del Tai Chi, con sus movimientos lentos y controlados, favorece la relajación y el equilibrio.
  • Entrenamiento de fuerza: Participar en actividades como levantar pesas o utilizar bandas de resistencia ayuda a reducir el estrés al promover la liberación de endorfinas y fomentar la resiliencia física

Dormir

Dormir lo suficiente refuerza la resistencia del organismo frente al estrés.

El sueño desempeña un papel crucial en la recuperación física y mental, ya que permite que el cuerpo se repare y descanse y que el cerebro procese las emociones, los pensamientos y la información del día.

Dormir lo suficiente de forma constante puede mejorar el estado de ánimo, potenciar la función cognitiva y proporcionar la resistencia emocional y física necesaria para afrontar con eficacia los retos de la vida.

Mindfulness

Junto con el ejercicio, prácticas como la respiración profunda, la meditación y la atención plena pueden ser técnicas útiles para afrontar el estrés. Estas técnicas ayudan a calmar la mente y a reducir el estrés y los síntomas del trastorno de ansiedad.

Los ejercicios de respiración profunda, como la respiración diafragmática, pueden activar la respuesta de relajación del organismo, reducir la frecuencia cardiaca y disminuir la tensión muscular.

La meditación fomenta la atención y el aumento de la conciencia, lo que puede ayudar a las personas a separarse de los factores estresantes y encontrar claridad mental.

La atención plena implica estar totalmente presente en el momento sin juzgar, lo que permite a las personas observar sus pensamientos y emociones sin agobiarse.

Si se siente estresado, no dude en buscar ayuda profesional. Terapeutas, consejeros y otros profesionales pueden ofrecer herramientas y estrategias a medida para gestionar el estrés con eficacia.

Referencias

Los efectos del estrés crónico sobre la salud: nuevos conocimientos sobre los mecanismos moleculares de la comunicación cerebro-cuerpo - PMC

Descifrando el papel de la actividad física en el manejo del estrés durante una pandemia global en poblaciones de adultos mayores: un protocolo de revisión sistemática

Estrés crónico > Hojas informativas > Yale Medicine

Comprender la respuesta al estrés - Harvard Health

Estrés

El mindfulness se asocia con un menor estrés y un mayor compromiso laboral en una amplia muestra de participantes en MOOCs

Descargo de responsabilidad

El contenido de este artículo se ofrece únicamente con fines informativos y no pretende sustituir el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Se recomienda siempre consultar con un profesional sanitario cualificado antes de realizar cualquier cambio relacionado con la salud o si tiene alguna duda o preocupación sobre su salud. Anahana no se hace responsable de los errores, omisiones o consecuencias que puedan derivarse del uso de la información proporcionada.

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